jueves, 3 de enero de 2019
Alter
viernes, 15 de diciembre de 2017
Integraciónes
Me doy cuenta que observando todo el espectáculo, soy otro distraído mas, como ellos, pero esta es mi forma de ausentarme. Tengo varias alternativas ... Podría salir en este momento y dejar todo. Integrarme. O simplemente observar todo desde aquí y escribir. Reflexiono, sobre que así mismo es la vida, esto se trata de decisiones, tomando o dejando que la decisión la tome otro.
Después nacen las excusas, las razones de por qué no pudimos, de que no nos dejaron, de que no es nuestra culpa.
¿En qué momento eso pasó?. Creo que las personas no tenemos ni idea del poder que tenemos sobre nosotros mismos, de lo responsable que somos de lo que nos hace bien o nos hace mal. Es siempre una decisión, que se ve mermada por el miedo a fallar. Depositando nuestra esperanza en alguien más para que, si eso no funcionase, no seamos nosotros los responsables. Y lo somos.
Lo somos desde el día que nacimos, porque estamos ahí, avanzando en el tiempo. En línea recta, sin poder detenernos a observar. ¿Y la felicidad? nos preguntamos, ¿La felicidad donde está?. Está en lo que decidas, en lo que te hace bien. Está en lo que te completa. En lo que vos elijas hacer. ¿Cuándo vamos a decidir? ¿Cuándo vamos a dejar de tenernos miedo? ¿Cuándo vamos a buscarnos sin temor a lo que podamos encontrar?.
Cada día me convenzo más de que a los seremos humanos nos da terror saber quiénes somos, porque tenemos dentro cosas excelentes y otras no tan buenas, e intentamos durante toda nuestra vida cambiarlas. Porque nos sentimos culpables (paranoia ) por ser así. Y ese miedo y esa insistencia en el cambio, en dejar de ser lo que somos, es lo que nos angustia. Lo que nos deja al borde del camino sin querer hacernos cargo de la persona que somos.
Pero por más que nos ausentemos de nuestra verdad, seguimos siendo los mismos. Y el tiempo sigue en línea recta, sin importarle si decidimos dejarnos estar o ponernos al frente. Pongámonos al frente. Ya lo estamos decidiendo, aún si nos quedamos sentados. Siempre estamos decidiendo. Y la decisión más difícil es aceptarnos tal cual somos, sin querer cambiar nuestra esencia, sino más bien preguntándonos por qué. Qué se esconde detrás de nuestros defectos, por qué nos molestan, por qué nos provocan rechazo. Por qué nos ponemos siempre detrás.
Volvé al camino, al tiempo en línea recta. Y moldeá tu propia curva, tu propia vida, tu propia elección. No permitas que el temor te paralice, te acongoje, te reprima. Al final de cuentas el tiempo sigue imparable y no se trata de lo que él haga por nosotros, sino de lo que hagamos mientras tanto en él. Porque la vida no es lo que se pasa, es el tiempo. La vida tan solo existe en función de lo que decidamos vivir. Porque vivir lo hacemos siempre, estando en estado de inactividad o no. No hay inactividad, solo una apariencia. Una distracción. Porque incluso en ese estado de ausencia estamos decidiendo. Viviendo. Sintiendo.
Miedo, valor, arrepentimiento, alegría, depresión, esperanza, costumbres, odio, vergüenza, amor, soledad, desprecio, amistad, pena, felicidad. Estamos compuestos de todo eso, en un solo envase. Aceptemoslo de una vez y dejemos de darnos la espalda, suponiendo que con eso alcanza. Quien nos ame, quien nos aprecie, quien nos respete... que lo haga por alguien que somos, y no por una idea de lo que quisimos ser. Porque las ideas son solo eso, y lo que perdura es lo que vemos detrás del espejo. Sin el filtro que nos imponemos.
viernes, 24 de junio de 2016
domingo, 21 de febrero de 2016
La Bondad
Pienso alrededor de la bondad, que poco o nada tiene que ver con llevar razón, que no se afilia a ideología ninguna, que no radica en ningún estamento, que muchas veces no tiene relación con la justicia, que no es heredable ni de trasmisión genética, sino cultivable como las flores que regamos con esmero o regalamos con alegría.
La bondad probablemente sea algo corazón, latido, mas cerca del amor y de la humanidad que de ninguna otra cosa, entendiendo el amor como fuerza creadora lejos de las múltiples perversiones sociales del amor, entendiendo humanidad como grandeza como milagro.
sábado, 13 de febrero de 2016
"Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.”
Sabines