"La Luna de repente nos habló: Me gustaría saber , si esta ciudad tiene más luz. ¿Por qué no hacéis por mí, fotografías por las esquina de Díos, y así tendréis mi admiración?".
jueves, 22 de enero de 2015
jueves, 15 de enero de 2015
Copenhague
"El corría, nunca le enseñaron a andar, se fue tras luces pálidas. Ella huía de espejismos y horas de más. Aeropuertos. Unos vienen, otros se van, igual que Alicia sin ciudad"
jueves, 8 de enero de 2015
Perdernos por la carretera.
Pueblitos
mágicos para pasear mientras los gatos descansan tranquilamente en las calles
empedradas, unas cuantas vacas en los potreros que nos miran de reojo.
Encontrar un lugar especial para la cena, y que me invites. Sentirnos elegantes
e intentar descifrar el idioma de los turistas que beben vino en la mesa de al
lado.
Lejos
del ruido de la ciudad, de las rutinas, del gris que lo engulle todo. . .Así nos
fuimos. Llegamos a nuestro destino en
mitad de las montañas y pasamos la tarde respirando tranquilidad, olor a
chimeneas y a chocolate caliente, en mesas de madera al aire libre, paseos
preciosos a la orilla de la carretera. Haciéndonos soñar y volar muy
lejos. Me hacía falta la calma, rodearme de paisajes bonitos, de colores de
otoño. Es que a veces está bien que entre tantas vueltas haya algo que dé un
poco de equilibrio, y que haga que las canciones tristes quizá no lo sean
tanto, y sólo te traigan recuerdos bonitos, de los que vivirías a cámara lenta
varias veces al día. Tal vez es que todo se mira distinto cuando tienes quien
caliente tus manos mientras paseas bajo atardeceres de colores. Que hay
imágenes que te hacen sonreír mientras ves una peli tranquilamente en la parte
alta de una montaña, aunque la niebla se
filtre por la nariz. Hay ganas que creer
de a poquito y te sorprenden sin querer. Y supongo que mientras exista algo de
eso la magia no se extinguirá del todo, y mis ojos no se cansarán de seguir
descubriendo mundos paralelos junto a otros ojos. Disfrutar las pequeñas cosas,
siempre dicen que es lo más importante. El resto sólo ira viniendo poco a poco.
Pero para entonces ya sabremos qué hacer.
Y
así, sucesivamente, escapando a lugares donde siempre sea verano, Prolongando
el último café del día y luego volver a casa. Abrir los ojos a medianoche sin
ningún motivo, pero luego descubrirlo.
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