martes, 12 de junio de 2012

Desoyendo

    Y poco importa lo que pase ahí fuera, porque también es tiempo de amarse y soñar. En ocasiones el egoísmo de desoír la realidad del mundo nos alberga en un mundo propio, que se deshace en el instante en que abrimos la puerta.
    Por eso quedate , en silencio, desoyendo lo que oímos todo el tiempo. Ya habrá tiempo de luchar incansables mientras otros se aman.

sábado, 9 de junio de 2012

A tientas

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas / vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.

miércoles, 6 de junio de 2012

El Tunel

    Amaba desesperadamente a María y no obstante la palabra amor no se había pronunciado entre nosotros. Esperé con ansiedad su retorno de la estancia para decírsela. Pero ella no volvía. A medida que fueron pasando los días, creció en mí una especie de locura.
    Le escribí una segunda carta que simplemente decía: "¡Te quiero, María, te quiero, te quiero!"
    A los dos días recibí, por fin, una respuesta que decía estas únicas palabras: "Tengo miedo de hacerte mucho mal." Le contesté en el mismo instante: "No me importa lo que puedas hacerme. Si no pudiera amarte me moriría. Cada segundo que paso sin verte es una interminable tortura." Pasaron días atroces, pero la contestación de María no llegó.   
     Desesperado, escribí: "Estás pisoteando este amor."
Al otro día, por teléfono, oí su voz, remota y temblorosa. Excepto la palabra María, pronunciada repetidamente, no atiné a decir nada, ni tampoco me habría sido posible: mi garganta estaba contraída de tal modo que no podía hablar distintamente. Ella me dijo: Vuelvo mañana a Buenos Aires. Te hablaré apenas llegue. Al otro día, a la tarde, me habló desde su casa.
—Te quiero ver en seguida —dije.
—Sí, nos veremos hoy mismo —respondió.
—Te espero en la plaza San Martín —le dije. María pareció vacilar. Luego respondió:
—Preferiría en la Recoleta. Estaré a las ocho.
      ¡Cómo esperé aquel momento, cómo caminé sin rumbo por las calles para que el tiempo Pasara más rápido! ¡ Qué ternura sentía en mi alma, qué hermosos me parecían el mundo, la tarde de verano, los chicos que jugaban en la vereda! Pienso ahora hasta qué punto el amor enceguece y qué mágico poder de transformación tiene.
     ¡ La hermosura del mundo! ¡ Si es para morirse de risa!.Habían pasado pocos minutos de las ocho cuando vi a María que se acercaba, buscándome en la oscuridad. Era ya muy tarde para ver su cara, pero reconocí su manera de caminar Nos sentamos. Le apreté un brazo y repetí su nombre insensatamente, muchas veces; no
Acertaba a decir otra cosa, mientras ella permanecía en silencio.
—¿Por qué te fuiste a la estancia? —pregunté por fin. ¿Por qué me dejaste solo? ¿Por qué dejaste esa carta en tu casa? ¿Por qué no me dijiste que eras casada?
Ella no respondía. Le estrujé el brazo. Gimió.
—Me haces mal, Juan Pablo —dijo suavemente.
—¿Por qué no me decís nada? ¿Por qué no respondes? No decía nada. ¿Por qué? ¿Por qué? Por fin respondió: ¿Por qué todo ha de tener respuesta? No hablemos de mí: hablemos de vos, de tus trabajos, de tus preocupaciones. Pensé constantemente en tu pintura, en lo que me dijiste en la plaza San
Martín. Quiero saber qué haces ahora, qué pensás, si has pintado o no.
—No —le respondí—. No es de mí que deseo hablar: deseo hablar de nosotros dos, necesito saber si me querés. Nada más que eso: saber si me querés.
No respondió. Ah... entonces no me querés —dije con amargura. Encendí un fósforo. Mientras el fósforo se apagaba vi, sin embargo, cómo me miraba con ternura. Luego, ya en plena oscuridad, sentí que su mano acariciaba mi cabeza. Me dijo suavemente:
—Claro que te quiero... ¿por qué hay que decir ciertas cosas?
—Sí —le respondí—, ¿pero cómo me querés? Hay muchas maneras de querer. Yo quiero decir amor, verdadero amor, ¿entendés?

martes, 5 de junio de 2012

Life



Esta es tu vida.Haz lo que amas, y hazlo a menudo. Si no te gusta algo, cámbialo. Si no te gusta tu trabajo renuncia. Si no tienes suficiente tiempo, deja de ver  la tv. Si estás buscando el amor de tu vida, detente. El estará esperando por vos cuando comiences a hacer las cosas que te gustan. Deja el análisis. La vida es simple. Todas las emociones son hermosas. Cuando comas, aprecia cada último bocado. Abre tu mente, los brazos y el corazón a las cosas nuevas y la gente, estamos unidos en nuestras diferencias.  Pregúntale a la próxima  persona  que veas cómo es su pasión, y comparte tu  sueño inspirador con ellas.
Viaja con frecuencia, algunas veces el  perderte  te ayudará a encontrarte. Algunas oportunidades sólo vienen una solo vez aprovéchalas. La vida depende de las personas que conozcas. Y las cosas que construyas con ellas, así que salí y empezar a crear. La vida es corta. Vive tu sueño y comparte tu pasión.