viernes, 24 de junio de 2016


Hoy me preguntaron si creo en el amor eterno, en la reciprocidad, en si no es que en realidad buscamos compañía. Me preguntaron qué es el amor, si es preferible correr el riesgo de desangrarse amando o nunca hacerlo. Si es mejor vivir despreocupadamente y no ser tan dependientes de alguien. Fue una charla en medio del trabajo donde los tres que hablábamos sobre eso nos pusimos serios y creo que cada uno hizo un viaje al pasado en medio segundo.

Pienso que jamás voy a poder definir al amor porque hay tantas cosas en él que se van gestando en el durante que es imposible darle una definición seguida de los dos puntos. Que lo eterno del amor radica en el momento que se vive, que es imposible pensar mas allá aunque inevitablemente proyectemos y lo hagamos. Y que creo que poquísimas personas han encontrado a una persona a la cual aman y que esa persona los ame de manera similar, que nunca estamos del todo seguros porque no sabemos con quién nos podemos cruzar mañana. Que el amor es tan frágil como fuerte, que puede ser lo mejor que te pasó en la vida como el peor castigo de tu historia.

Alguien dijo que el amor era egoísmo, un acto de amor hacia con uno mismo buscando sólo el sentirse bien. Que el amor era dependencia, ahogo, no saber dar libertad a la persona que transforma nuestra vida. Que es estar pendientes día y noche y no poder dormir, que el amor nos toca y nos enciende llevándonos al extremo sin medir consecuencias. Que llega un punto en que uno no elige al amor de su vida sino a quien nos acompañe. Que es impensable encontrar el amor en una persona sin dejar de ser uno mismo, porque empezamos a hacer cosas por costumbre, porque tenemos que hacerlas, porque el mínimo síntoma de autonomía puede provocar peleas interminables.

Y también estaba el que inició la charla y dijo que él nunca pudo estar solo, siempre estuvo de novio, que cuando alguna vez no estuvo enamorado sintió un vacío enorme al llegar a su casa. Que el amor le daba vida, motivos, razones. Que le costaba estar con alguien sólo por diversión, que siempre que lo hizo le quedó encima una sensación de frialdad que no lo colmaba, que no le decía nada. Y que para él si dos personas no sienten lo mismo no tienen que estar juntas, si sabemos cuidar a la otra persona. Si queremos que no sufra.


Siento que amar no tiene por qué serlo todo, pero al mismo tiempo todo lo completa,  no podemos dejar nuestra vida en manos de otra persona, depender exclusivamente de ella, porque la dependencia no es amor. La necesidad de saber todo el tiempo del otro y estar siempre juntos no significa amar. Significa necesitar. Y todos necesitamos amor, pero todos necesitamos libertad para que ese amor que ya existe, cobre más sentido. Para que con nuestra libertad en las manos, decidamos volver a sus ojos, a sus besos, a sus silencios. A la paz que nos da que nos diga que todo va a estar bien.
Hubo uno que decia que lo importante es amarse a uno mismo, estar bien con nuestro interior, hacer lo que nos gusta.Desarrollar nuestras virtudes y explotar nuestro potencial es lo que nos llena sin necesidad de que esa felicidad dependa de otros.Que nacemos solos y solos morimos, que la gente nos ayuda en el camino, que es parte de un todo pero como ser somos uno solo y no necesitamos a nadie.
En ese momento  lo interrumpi un poco para decir que como negarse cuando algo dentro nuestro se desprende y deja de ser de nosotros para ser parte de alguien más.Esa sonrisa dibujada en el rostro porque nos da la mano para continuar  o cuando no te explica el por qué sin sus buenas noches el día amanece de repente.

Yo no sé describir al amor ni enumerarlo, no sé razonarlo ni darle motivos, no sé su duración ni su comienzo. Sólo se que es maravillosa la sensación inexplicable de que todo de repente tenga sentido. De sentirme más humano que nunca, más vivo que siempre, más en sintonía conmigo mismo . Porque saca lo mejor de nosotros, lo que está escondido, lo que tiene una llave única en el mundo que desconocemos hasta nosotros su combinación.

Y si bien el amor puede matarnos de la peor manera, es el único que puede elevarnos con la misma intensidad. Con las mismas ganas. Con el alma aferrada a la vida que nos da.

domingo, 21 de febrero de 2016

La Bondad

Pienso alrededor de la bondad, que poco o nada tiene que ver con llevar razón, que no se afilia a ideología ninguna, que no radica en ningún estamento, que muchas veces no tiene relación con la justicia, que no es heredable ni de trasmisión genética, sino cultivable como las flores que regamos con esmero o regalamos con alegría.

La bondad probablemente sea algo corazón, latido, mas cerca del amor y de la humanidad que de ninguna otra cosa, entendiendo el amor como fuerza creadora lejos de las múltiples perversiones sociales del amor, entendiendo humanidad como grandeza como milagro.


Y si me asomo al amor,  quiero ser también sus vistas .

sábado, 13 de febrero de 2016

"Te quiero como para invitarte a pisar hojas secas una de estas tardes. Te quiero como para salir a caminar, hablar del amor, mientras pateamos piedritas. Te quiero como para volvernos chinos de risa, ebrios de nada y pasear sin prisa las calles. Te quiero como para ir a los lugares que más frecuento, y contarte que es ahí donde me siento a pensar en ti. Te quiero como para escuchar tu risa toda la noche. Te quiero como para no dejarte ir jamás. Te quiero como se quiere a ciertos amores, a la antigua, con el alma y sin mirar atrás.”

Sabines