lunes, 7 de marzo de 2011

Una Odisea En El Espacio

“-¿Te gustaría ir a la Tierra?
Los ojos de la niña se agrandaron de asombro, y luego meneó la cabeza diciendo:
- Es un lugar desagradable; una se hace daño al caer. Además, hay demasiada gente.
Aquí, se dijo Floyd, está la primera generación de los nativos del espacio; habrá más, en los años venideros. Aunque había melancolía en su pensamiento, también había una gran esperanza. Cuando estuviese la Tierra mansa y tranquila, y quizá algo cansada, habría un campo de acción para quienes amaran la libertad, para los duros pioneros, los inquietos aventureros. Pero sus instrumentos no serían el hacha y el fusil, la canoa y la carreta; serían la planta nuclear de energía, el impulso del plasma y la granja hidropónica. Se estaba aproximando velozmente el tiempo en que la Tierra, como todas las madres, debía decir adiós a sus hijos.”
En este último tiempo empecé a leer unos cuántos libros pero a todos los fui dejando a medias, porque más bien estoy ampliando mis conocimientos sobre el cine.
Y es justamente el cine el que me llevó a querer leer una novela. Buscando películas de culto, me encontré con una joya del cine que según tengo entendido, cualquier adicto a películas raras no puede perderse: 2001, Una Odisea en el Espacio, de Stanley Kubrick, además es una de las películas más importantes y famosas del género ciencia ficción y del cine en general.
Pero lo cierto es que…tras leer alguna que otra crítica y tras hablar con un amigo, terminé concluyendo que para comprender la película más profundamente, lo ideal sería que primero leyera la novela de Arthur Clarke. Si bien la novela y la película poseen algunas diferencias, tengo entendido que Clarke y Kubrick trabajaron en conjunto, uno escribiendo la novela, y el otro produciendo la película.
Por lo tanto, para disfrutar más de la película, hoy decidí descargarme la novela y entrada la tarde la comencé a leer. Lo increíble fue que la novela me atrapó tanto…que no pude detenerme hasta llegar a la última palabra.
Y acá estoy…aún con mi mente divagando entre galaxias lejanas, aun un poco atontada por tan magnífica obra literaria. Realmente me dejó atónita, me tele transportó a la realidad que el autor construyó paso por paso, me hizo abrir tanto mi mente que en este momento no sé realmente qué aspecto de la novela detenerme a comentar.
No sé si ponerme a cuestionar sobre la existencia extraterrestre, no sé si detenerme a pensar en nuestro pasado y en la teoría evolucionista, no sé si pensar en el monolito que según Clarke fue el origen de nuestra inteligencia, no se si pensar en el monolito de la luna o el de Saturno, de hecho también estoy bastante perdida en pensamientos acerca de la inteligencia artificial en las máquinas, quizás Hal y sus problemas psicológicos me han dejado un poco desbordada, ¿y si alguna vez construimos máquinas con inteligencia artificial y luego logran desarrollar un nivel emocional que pondría en peligro nuestra existencia? Debería detenerme más a pensar en esto, quizás debería retomar mis estudios sobre psicología cognitiva que por cierto ya es hora que empiece a preparar la materia. ¿Y si en un futuro realmente logramos habitar la Luna? ¿No habrá algún monolito perdido por la Tierra esperando que lo encontremos?
Bueno…quizás ya esté demasiado volada y perdida entre las páginas que me acabo de devorar, pero vamos a ver dentro de unos cuantos miles de años que ocurre con nuestra Tierra, quizás desaparezca…por ahora estoy demasiado concentrada pensando que quizás algo de todo lo que Clarke nos cuenta podría realmente acontecer…
Este tipo realmente logró hacerme viajar en el espacio con mi imaginación, este tipo realmente logró darme vuelta la cabeza y dejarme totalmente atónita…si tendría que detenerme a escribir sobre este libro detalladamente creo que me llevaría años analizar cada detalle que me asombró, así que prefiero quedarme con esta hermosa sensación que se siente tras haber estado la mitad de un día leyendo una novela, adentrándome en su esencia, perdiéndome en cada una de sus palabras, escabulléndome lejos de la Tierra…para terminar completamente satisfecha, para terminar sorprendida y un poco desorbitada con el final.
Pero mi tarea recién comienza, ahora me queda el objetivo que tuve desde el principio: ver la película, ¡me muero de ganas de ver la película! Tengo entendido que los diálogos son muy escasos y que de cierto modo se vuelve incomprensible…pero seguramente y pese a las diferencias la novela me va a servir demasiado. Por otra parte leí que la película tiene partes psicodélicas…y más ganas de verla me dieron después de haber leído que en el 68 los hippies se hicieron un festín en las salas de cine con dichas partes…estoy exaltada, estoy satisfecha con la novela pero ya mismo quiero ir por más…
Y esto no se termina acá, se que luego de la novela, se que luego de la película…voy a tener que dedicarle unas cuantas horas a leer las críticas, las interpretaciones, a descargarme las canciones de la banda sonora que tengo entendido es increíble…incluso he leído por algún lado que hasta se escribieron libros interpretando a la película.
¿Por qué no me escabullí antes en el género de la ciencia ficción? Siempre lo rechacé por preferir películas o novelas que puedan ocurrir en la realidad…pero tras leer una novela de ciencia ficción que si me detengo a pensar en un momento quizás…tal vez…en algún futuro incierto, algo de todo lo que leí pueda ocurrir realmente…esto de intrometerme en la ciencia ficción lo tomo como una especie de viaje al futuro desconocido, ¡es un éxtasis para mi mente! Se que todas estas palabras suenan un tanto exageradas y alocadas, pero me estoy dando el lujo de escribir de corrido sin ningún tipo de censuras por lo emocionada y excitada que me encuentro.
No puedo explicar lo feliz que me hace leer un libro de esta índole. Esto recién comienza…allá voy por más. Mi curiosidad no tiene límites.
|2001: Odisea en el Espacio|Arthur C. Clarke|

jueves, 3 de marzo de 2011

Fragmento VII

-Hel hubiera Podido decirle que al fin y cabo, las virtudes “menores” son las  únicas que importan.se puede confiar más en la cortesía que en las virtudes lacrimosas de la compasión, la caridad, y la sinceridad; el juego limpio es más importante que la noción de justicia.las virtudes mayores muestran tendencia a desintegrarse bajo las presiones de la racionalización conveniente. Pero las buenas maneras son buenas maneras, y siguen inmutables en la tempestad de las circunstancias.

Hel hubiera podido decir todo esto, pero no estaba interesado en su educación espiritual y no tenia ningún deseo de adornar lo imperfectible.


|shibumi|trevanian|


Rodney Whitaker (Granville, Nueva York, 1931 - West Country of England, 2005) más conocido por Trevanian, su seudónimo literario, fue un escritor estadounidense especializado en el género de espionaje

martes, 1 de marzo de 2011

"[ Mirame, no me atravieses] "

lunes, 28 de febrero de 2011

20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

|20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada|Pablo Neruda|

miércoles, 23 de febrero de 2011

Pienso

Pienso en ponerme los mismos tenis rojos (asquerosamente viejos pero así los quiero), el jean gris, el que era blue, si al que le decía blue jean.
 Pero por que estoy diciendo todo esto....haa  por que Imagino y pienso  que me gustaría mucho volver. Volver a ese lugar, caminar por esas calles, respirar ese aire. Sentir la libertad, la carencia absoluta de presión. Pienso en la cara del chofer de villa hermosa que siempre me encuentro y me lleva al centro , la velocidad que agarraría para llegar a tiempo, mi mirada al cruzar las calles, mi sonrisa al pensar en mi destino, las sensaciones de tranquilidad y felicidad que a veces me faltan.
Pienso en toda esa gente  desconocida que  hace que esos  lugares parezcan  más reales, que tengan más sentido. (Ud me entiende...no ud no me entiende)
 pienso que al llegar a la estación como siempre yo soy el primero en llegar. Y como siempre caminar esas 5 o 4 cuadras, que se me hacen  tan cortas, tan fácilmente transitables
Y finalmente, pienso en la posibilidad constante de evasión.

Instrucciones Para Llorar

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

|Instrucciones Para Llorar|Julio Cortázar|


viernes, 11 de febrero de 2011

Rostro de vos


Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.


Poco se sabe (Juan Gelman)

yo no sabía que
no tenerte podía ser dulce como
nombrarte para que vengas aunque
no vengas y no haya sino
tu ausencia tan
dura como el golpe que
me di en la cara pensando en vos


18 (Oliverio Girondo)
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!
|Rostro de vos |Mario Benedetti|

lunes, 7 de febrero de 2011

"Sabemos que la vida siempre da revancha"

miércoles, 2 de febrero de 2011

Ensayo sobre la ceguera

¿Somos tan civilizados como creemos? ¿Cómo actuaríamos frente a circunstancias extremas? ¿Nos ayudaríamos los unos a los otros o nos destruiríamos mutuamente? ¿Hasta que punto conservaríamos nuestra ética y nuestra moral cuando está en juego nuestra propia vida? ¿Cómo comportarnos en un “mundo de ciegos”?
La extraña epidemia de ceguera blanca que describe José Saramago traspasa la ficción para hacernos cuestionar sobre la naturaleza misma del ser humano. ¿Estará en nuestra naturaleza ser destructivos, agresivos y crueles ante situaciones límites?
¿A caso esta epidemia no nos atormenta día a día? ¿A caso no vemos diariamente como las personas se vuelven poco a poco ciegas y el mundo más caótico?
Hoy en día las personas con los “ojos bien abiertos” son minoría. Realmente estamos en un mundo de ciegos, de ciegos que poseen el sentido de la vista, pero que han perdido la visión de los ojos del alma.
Quizás deberíamos no solo ver a través de la luz que captamos con nuestra retina, sino también ver con la luz que proviene de nuestro interior. Ya qué, como Saint Exupéry lo dijo alguna vez: “Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve bien con el corazón”.
vaL

“La conciencia moral, a la que tantos insensatos han ofendido y de la que muchos más han renegado, es cosa que existe y existió siempre, no ha sido un invento de los filósofos del Cuaternario, cuando el alma apenas era un proyecto confuso. Con la marcha de los tiempos, más las actividades derivadas de la convivencia y los intercambios genéticos, acabamos metiendo la conciencia en el color de la sangre y en la sal de las lá¬grimas, y, como si tanto fuera aún poco, hicimos de los ojos una especie de espejos vueltos hacia dentro, con el resultado, muchas veces, de que acaban mostrando sin reserva lo que estábamos tratando de negar con la boca.”
“Cómo está, doctor, es lo que decimos cuando no queremos mostrar nuestra debilidad, decimos, Bien, aunque nos estemos muriendo, a esto le llama el vulgo hacer de tripas corazón, fenómeno de conversión visceral que sólo en la especie humana ha sido observado.”
“Tuve yo la culpa, lloraba, y era verdad, no se podía negar, pero también es cierto, si eso le sirve de consuelo, que si antes de cada acción pudiésemos prever todas sus consecuencias, nos pusiésemos a pensar en ellas seriamente, primero en las consecuencias inmediatas, después, las probables, más tarde las posibles, luego las imaginables, no llegaríamos siquiera a movernos de donde el primer pensamiento nos hubiera hecho detenernos. Los buenos y los malos resultados de nuestros dichos y obras se van distribuyendo, se supone que de forma bastante equilibrada y uniforme, por todos los días del futuro, incluyendo aquellos, infinitos, en los que ya no estaremos aquí para poder comprobarlo, para congratular¬nos o para pedir perdón, hay quien dice que eso es la inmortalidad de la que tanto se habla.”
“Probablemente, sólo en un mundo de ciegos serán las cosas lo que realmente son.”
“Si pudieras ver tú lo que yo estoy obligada a ver, querrías ser ciego.”
“Entonces avivaba un poco el sonido y apuraba el oído para no perder una sílaba. Luego, con palabras suyas, resumía la información y la transmitía a los vecinos más próximos. Así, de cama en cama, iban las noticias circulando por la sala, desfiguradas cada vez que pasaban de un receptor al receptor siguiente, disminuida o agravada la importancia de las informaciones, conforme al grado personal de optimismo o pesimismo propio de cada emisor.”
“Si siguen así las cosas, acabaremos, una vez más, por llegar a la conclusión de que hasta en los peores males es posible hallar una ración suficiente de bien para que podamos soportar esos males con paciencia.”
“Entonces la mujer del médico comprendió que no tenía ningún sentido, si es que lo había tenido alguna vez, seguir fingiendo que está ciega, está visto que aquí nadie puede salvarse, la ceguera también es esto, vivir en un mundo donde se ha acabado la esperanza.”
“Ser fantasma debe de ser algo así, tener la certeza de que la vida existe, porque cuatro sentidos nos lo dicen, y no poder verla.”
“Pobre tú, cuando os encontréis, ciegos de ojos, ciegos de sentimientos, porque los sentimientos con que hemos vivido y que nos hicieron vivir como éramos, nacieron de los ojos que teníamos, sin ojos serán diferentes los sentimientos, no sabemos cómo, no sabemos cuáles, tú dices que estamos muertos porque estamos ciegos, ahí está.”
“Antes, cuando veíamos, también había ciegos, Pocos en comparación con los que hay hoy, los sentimientos normales eran los de quien ve, y los ciegos sentían entonces con sentimientos ajenos, no como los ciegos que eran, ahora, sí, lo que está naciendo es el auténtico sentir de los ciegos, y sólo estamos en el inicio, por ahora aún vivimos de la memoria de lo que sentíamos, no precisas tener ojos para saber cómo es hoy la vida, si a mí me dijesen que un día mataría, lo tomaría como una ofensa, y he matado, Qué quieres entonces que haga.”
“Tanto nos cuesta la idea de que tenemos que morir, dijo la mujer del médico, que siempre buscamos disculpas para los muertos, es como si anticipadamente estuviésemos pidiendo que nos disculpen cuando nos llegue la vez.”
“Usted es escritor, tiene, como dijo hace poco, obligación de conocer las palabras, sabe que los adjetivos no sirven para nada, si una persona mata a otra, por ejemplo, sería mejor enunciarlo así y confiar que el horror del acto, por sí solo, fuese tan impactante que nos liberase de decir que fue horrible, Quiere decir que tenemos palabras de más, Quiero decir que tenemos sentimientos de menos, O los tenemos, pero dejamos de usar las palabras que los expresan, Y, en consecuencia, los perdemos.”
“Nadie hizo preguntas, el médico dijo, Si alguna vez vuelvo a tener ojos, miraré verdaderamente a los ojos de los demás, como si estuviera viéndoles el alma, El alma, preguntó el viejo de la venda negra, O el espíritu, el nombre es igual, fue entonces cuando, sorprendentemente, si tenemos en cuenta que se trata de una persona que no ha hecho estudios avanzados, la chica de las gafas oscuras dijo, Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos.”

|Ensayo sobre la ceguera |José Saramago|