"Me gusta abrir los ojos.... y estar vivo"
domingo, 29 de mayo de 2011
La Insoportable Levedad del Ser
| La Insoportable Levedad del Ser| Milan Kundera| (1984)
En una noche parte II
Pienso en eso de que no me apego a nada. Pienso en mis miedos, en mis jodidos miedos que por cierto están en vía de extinción .pienso en esas ganas inmensas de ir a la argentina me pregunto por qué me gusta tanto esa cultura; su música, su literatura, su cine.
De repente recuerdo la decepción y vergüenza que senti hace unos pocos días al ver las noticias, supongo que no estaba preparado para esas tres seguidas y asquerosas notas sobre los malditos corruptos. Confieso que fue tanta la vergüenza que solo me aliviaba saber que un dia podía renunciar a mi nacionalidad colombiana (ahora entiendo que eso no cambiaria en nada, era una estupidez).
Pienso en que voy adoptando nuevas actitudes, que van mutando algunas formas de pensar, de ver las cosas
Miro al infinito y siento que en este momento el planeta está girando y yo a la vez giro con él.
Pienso también que hay mucha estupidez en el mundo, en esa doble moral de algunas personas.
Pienso y escucho esa música que suena, esa que me envuelve en esta preciada atmosfera.
Pienso que escribir (te) esto me divierte y finalmente pienso en eso de lo que halamos la otra vez.....lo que hablamos casi ayer
viernes, 27 de mayo de 2011
En una noche parte I
Hoy en esta noche que de improvisto se torno hermosamente estrellada .la verdad no creía que se despejara pero aquí esta, esta para mí.
Entro en esta especial paz, en este ritual, en este encuentro con mi “yo”. Y me pregunto: si estoy haciendo las cosas bien, por esas que no están tan bien, por las que debo ir puliendo, por esas cositas que no cambiare.
Atrapo por un instante esos esporádicos pensamientos: de que si estuviera con alguien en este momento, con alguien con quien conversar, a lo mejor esta noche fuese un poco mas intensa. Me siento un poco solo, pero no triste.
Pienso en eso de lo que pasara, lo que me espera en un mañana, ¿será todo como yo quiero?, ¿como yo lo planeo?, ¿o será todo un azar?
Pienso en eso de dejarme conocer, en que me conozcan, creo que soy algo malo para eso.
Pienso en esa forma como he venido construyendo mi vida, en esa forma como la seguiré edificando, en que ideas debo cambiar, en cómo aprender más sobre este arte de vivir. Pienso en mi relación con los otros, en eso que dicen de mí, en que algunos me ven como un tipo raro, en lo que creen que soy ¿hasta dónde soy ese que piensan que soy?
viernes, 20 de mayo de 2011
El Futuro
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos en los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
|Julio Cortázar, salvo el crepúsculo|
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos en los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré, amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
|Julio Cortázar, salvo el crepúsculo|
martes, 17 de mayo de 2011
domingo, 15 de mayo de 2011
Nosotros
NOSOTROS,
tenemos la alegría de nuestras alegrías,
y también tenemos
la alegría de nuestros dolores,
porque no nos interesa la vida indoloraque la civilización del consumo
vende en los supermercados;
y estamos orgullosos
del precio de tanto dolor,
que por tanto amor pagamos.
NOSOTROS,
tenemos la alegría de nuestros errores,
tropezones que muestran la pasión
de andar y el amor al camino,
tenemos la alegría de nuestras derrotas
porque la lucha
por la justicia y la belleza
valen la pena, también cuando se pierden
y sobre todo tenemos
la alegría de nuestras esperanzas
en plena moda del desencanto,
cuando el desencanto se ha convertido
en artículo de consumo masivo y universal.
NOSOTROS
seguimos creyendo
en los asombrosos poderes
del abrazo humano.
tenemos la alegría de nuestras alegrías,
y también tenemos
la alegría de nuestros dolores,
porque no nos interesa la vida indoloraque la civilización del consumo
vende en los supermercados;
y estamos orgullosos
del precio de tanto dolor,
que por tanto amor pagamos.
NOSOTROS,
tenemos la alegría de nuestros errores,
tropezones que muestran la pasión
de andar y el amor al camino,
tenemos la alegría de nuestras derrotas
porque la lucha
por la justicia y la belleza
valen la pena, también cuando se pierden
y sobre todo tenemos
la alegría de nuestras esperanzas
en plena moda del desencanto,
cuando el desencanto se ha convertido
en artículo de consumo masivo y universal.
NOSOTROS
seguimos creyendo
en los asombrosos poderes
del abrazo humano.
miércoles, 11 de mayo de 2011
El Retrato de Dorian Gray
"Hay pocos entre nosotros que no se hayan despertado algunas veces antes del alba, después de una de esas noches sin sueños que nos hacen casi enamorados de la muerte, o de una de esas noches de horror y de alegría informe, cuando a través de las celdillas del cerebro se deslizan fantasmas más terribles que la misma realidad, impulsados por esa vida tan intensa que se esconde en todo lo grotesco, y que presta al arte gótico su paciente vitalidad, ya que este arte es, pudiera imaginarse, especialmente, el arte de aquellos cuya mente ha sido turbada por la enfermedad de la reverie. Gradualmente, unos dedos blancos trepan por los cortinajes, que parecen temblar. Bajo negras formas fantásticas, sombras mudas reptan por los rincones de la habitación y allí se agazapan. Afuera, en el bullicio de los pájaros entre las hojas, el paso de los obreros dirigiéndose a su trabajo, o los suspiros y sollozos del viento que sopla de las colinas y vaga alrededor de la casa silenciosa, cual si temiese despertar a los durmientes, que tendrían que llamar de nuevo al sueño en su cueva purpúrea. Velos y velos de fina gasa oscura se levantan y, gradualmente, las cosas recobran sus formas y colores, y acechamos a la aurora rehaciendo el mundo en su antiguo molde. Los lívidos espejos hallan nuevamente su vida mímica. Las luces apagadas están donde las habíamos dejado, y al lado yace el libro a medio cortar que recorríamos, o la costosa flor que llevábamos en el baile, o la carta que teníamos miedo de leer o que leíamos con demasiada frecuencia. Nada nos parece cambiado. Fuera de las sombras irreales de la noche resurge la vida real que conocimos. Nos es preciso reanudarla donde la dejamos, y se apodera de nosotros un terrible sentimiento de la continuidad necesaria, de la energía, en el mismo círculo fastidioso de costumbres estereotipadas, o quizás un salvaje deseo de que nuestros párpados se abran alguna mañana sobre un mundo que hubiese sido creado de nuevo en las tinieblas para nuestro placer, un mundo en el cual las cosas tendrían nuevas formas y colores, que estaría cambiado o que tendría otros secretos; un mundo en el cual el pasado ocuparía poco o ningún lugar o supervivencia, de todos modos, bajo la forma inconsciente de la obligación o de pesar, ya que hasta la remembranza de la dicha tiene sus amarguras, y el recuerdo de los placeres, su dolor."
| El Retrato de Dorian Gray|Oscar Wilde|
(The Picture of Dorian Gray, 1890)
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