martes, 19 de julio de 2011

Tokio Blues

      "La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus pequeños detalles. (…)
       Sin embargo, ahora la primera imagen que se perfila en mi memoria es la de aquel prado. El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo.

        Con tanta nitidez que tengo la impresión de que, si alargara la mano, podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie.
       No está Naoko, ni estoy yo. “¿Adónde hemos ido?”, pienso. “¿Cómo ha podido ocurrir una cosa así?” Todo lo que parecía tener más valor –ella, mi yo de entonces, nuestro mundo- “¿adónde ha ido a parar?” Lo cierto es que ya no recuerdo el rostro de Naoko. Conservo un decorado sin personajes."
|Tokio Blues (Norwegian Wood) |Haruki Murakami|1987.

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