Mientras voy a una velocidad de 50k/h Pienso en que todo esto que busco, que anhelé, que deseo va llegando, que las cosas se van dando.
Observo por la ventana estas hermosas montañas que de alguna manera es como si me dijeran que pertenezco a ellas, una extraña sensación de haber brotado de ellas. Me trato de explicar lo que me está sucediendo pero no puedo razonar solo sentir. Ahora estoy mucho más arriba de esas solitarias montañas cada vez van quedando más abajo, más pequeñas.
De pronto lo que capta mi atención es el imponente cielo gris que nos ha cobijado quedo ensimismado por un largo tiempo mirando fijamente el cielo y como una revelación veo que esas nubes grises son en realidad pequeñas y continuas explosiones.
El fuerte viento que pega contra mi cara me hace apartar de este especial acontecimiento.
El viento sigue presionándome contra mi silla, siento que me aplasta. Subo un poco el vidrio de la ventana. Y vuelvo a alguna conversación con mis amigos, sin contarle por ahora todo lo que mi mente estaba experimentando.
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