jueves, 22 de marzo de 2012

El Principito Antoine de Saint-Exupéry

    Fin de semana largo, demasiado largo. Me moví de mi casa solo para lo justo y necesario, y todos mis planes se perdieron en la nada. No salí ni el jueves, ni el viernes, ni el sábado, y anoche…domingo, ¿de dónde iba a sacar las ganas para salir? Mi reloj marcaba las 12:30 a.m .
    Mi plan de la noche de domingo era solo dormir, pero al leer tan solo la dedicatoria de un libro que por casualidad tenía esa semana en mi casa, me fue imposible dejar a un lado ese libro para cerrar mis ojos y dormirme. “Todas las personas grandes han sido niños antes. (Pero pocas lo recuerdan).” La frase me indujo a girar la página, una y otra vez.
    Y mientras tanto no paré de repetirme para mí mismo, que genio que fue Antoine de Saint-Exupéry. Ya no recuerdo con total exactitud cuántas veces en mi vida he leído y escuchado este libro, solo recuerdo que la primera fue cuando yo era muy chiquito y solo me atraían sus dibujos, especialmente ese, el más grandioso del libro como lo ha dicho su mismo autor: el dibujo de los Baobabs. Creo que anoche descubrí la respuesta a la pregunta que tantas veces me inquietó, creo que ya puedo afirmar que éste es mi libro favorito(mañana quizas sea otro.(Ya me conozco yo).
    Su falsa apariencia de un simple libro infantil va mucho más allá de eso, el libro es para todas las edades, lo que lo diferencia es que dependiendo la edad, las circunstancias, y el momento de nuestras vidas en que lo leamos, su significado va a variar, vamos a ir descubriendo más detalles, y nos va a llegar de diferente manera. Así me pasó a mí, al leerlo de pequeño , al leerlo en la primaria, al leerlo en colegio, al leerlo anoche. El libro nunca me había llegado tanto como anoche, realmente el libro destrozó y unió mi alma al mismo tiempo, me trasladó al ayer, al hoy, y al mañana.
      Quise hacer el trabajo que hago con todos los libros de marcar las partes que más me gustan, pero al finalizar, me di cuenta de que casi había marcado todo el libro. Es que esas simples páginas esconden los temas más profundos, como el sentido de la vida, la amistad, el amor, la sencilla sabiduría de los niños que la mayoría de las personas pierden cuando se hacen adultos. Nunca había disfrutado tanto de sus páginas como anoche, nunca había llegado a una comprensión tan profunda como anoche, mis lágrimas comenzaron a caer en las primeras páginas, al leer… “Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas, y es aburridor para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones”. Luego, fui devorando una a unas todas sus páginas, viendo más allá de las simples palabras, todo lo que esconde ese libro en sí.
     Y recordé una vez más esa frase que mi profe de Lengua de la primaria plasmó en todos los cuadernillos de las dedicatorias al finalizar el año: “No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”. La frase más linda del libro. Debo admitir que me sentí un poco tonto llorando desconsoladamente al finalizar el libro, tomándolo fuertemente entre mis brazos como el narrador al Principito. Debo admitir también que una parte de mí, murió junto con El Principito. Pero…”cuando mire al cielo, por la noche, como él dijo (y quiero seguir creyendolo hasta que sea viejito) habitará en cada una de las estrellas,y reirá en cada una de ellas, ¡será para mí como si rieran todas!
      Yo tendré estrellas que saben reír…y cuando me haya consolado (siempre se encuentra consuelo), estaré contento por haberlo conocido, tendré deseos de reír con él, y abriré mi ventana, así… por placer… y todos se asombrarán al verme reír mirando el cielo. Entonces les diré: Sí, las estrellas siempre me hacen reír, y ellos me creerán loco. Pero por la noche me gustará oír las estrellas. Serán como quinientos millones de cascabeles…”


|Antoine de Saint-Exupéry|El Principito|

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