A medida que pasa el tiempo es mas desesperante esta espera a que suceda lo que estoy necesitando.
Son días insoportables y angustiantes. Son las horas en los relojes que no avanzan, cada segundo duele como una espada en el medio del pecho.
Pienso en que el tiempo que tantas cosas puede, es el mismo tiempo que todo lo destruye y hoy me asusta, me inquieta y me aturde.
El que en tan poco tiempo promete abrir tus venas y hacerte explotar. El que explota sin pedir permiso, o sin darte tiempo a responder. Estoy en el grito a toda voz. Estoy en el delgado hilo que todavía une los dos extremos de la cuerda. Estoy en la ola que sigue avanzando siempre a punto de romperse.
Todo conspira en mi contra . Es el frío que se filtra en los huesos (el frío siempre encuentra el hueco por el cual penetrar).Es la noche que cada vez demora menos en llegar y cada vez dura más. Son las ganas de llorar, la falta de escribir, los pasos ya sin eco. Soy yo (o la imagen que tengo de mi), algún libro, la ausencia y mil preguntas. Es este no sé qué, que se me escapa por la punta de los dedos.
Siento que el mundo se me rompe, se me cae a pedazos y se derrite. Yo no sé hasta cuando va durar esto, pero hace meses algo no anda bien bajo esta cabecita, algo extraño me habita y no sé cómo llegó, ni cuándo,ni por que no se va. Mi cuerpo ya no es mi cuerpo y mi cabeza se agita en otro lado. Camino, camino más rápido, corro. Corro tan rápido que a los pocos segundos estoy cansado y de nuevo en el mismo lugar.
Vuelvo a la guarida que ya no es guarida. Vuelvo a las paredes de cenizas, a los techos derrumbados, y a la vida que ya no sé dónde encontrar.
Vuelvo a la guarida que ya no es guarida. Vuelvo a las paredes de cenizas, a los techos derrumbados, y a la vida que ya no sé dónde encontrar.
Es como si el universo jugara conmigo y se me burlara.
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