He tenido tiempo de desdoblarme y ver mi rostro en otras vidas.
Ya tiré la piedra al centro del estanque. He enterrado cuentos y calendario, ya cambié el balón por gasolina. Ha prendido el bosque al incendiar la orilla. He escuchado el ritmo de los feriantes
poniendo precio a mi agonía; familias de erizos en sus manos frías. Habrá que inventarse una salida, ya no hay timón en la deriva.
Has tenido pulso para engancharme, alistado en ejércitos suicidas.
Me adentré en el bosque y no encontré al vigía.
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