El libro me pareció excelente, escribiría tantas reflexiones acerca de lo que fui pensando en el transcurso de mi lectura…pero seguramente no hay mucho que pueda agregar a todo lo que ya se ha dicho.
En muchas oportunidades hay quiénes suelen hacer un paralelismo entre esta obra y 1984, sinceramente desde mi punto de vista no podría elegir uno de los dos libros porque no sabría con cuál quedarme. Creo que ambos reflejan desde diferentes puntos de vista la coacción impuesta ante una sociedad incapaz de cuestionarse a sí misma.
Orwell desde la violencia y la represión, lo cual me hizo pensar inmediatamente en los golpes de Estado. Huxley nos presenta desde un uso de ironía mordaz mediante su ciencia ficción distópica, una “sociedad utópica” desde otros ámbitos diferentes a los de Orwell, ámbitos que me parecen amoldarse perfectamente a nuestra sociedad actual.
Resulta realmente frustrante como podemos constatar que aquel “mundo feliz” plasmado en las páginas de este libro se asemeja día a día a nuestro mundo actual post fordista, en dónde ya no es una utopía la fecundación mediante técnicas artificiales, el martillo paradójico de la ciencia construyendo artificios y destruyendo lazos, en dónde ya no es una utopía la desviación de pensamientos importantes hacia tonterías, en dónde ya no es una utopía el condicionamiento pavloviano aplicado psicológicamente mediante estimulación precoz, en dónde lamentablemente ya no podemos hablar de tantas utopías sino más bien de crudas realidades.
Sin lugar a dudas el rasgo que más degusté fue la inclusión de referencias a una temática que es una de las que más me apasiona: el deseo. Huxley nos plantea una sociedad en dónde “la espera” es reducida a la nada, en dónde se anula el deseo porque la consumación del mismo es instantánea, no hay lugar a prórrogas, por ende: los sentimientos mismos son anulados ya que al no persistir el “resto” que nos empuja a seguir deseando, al satisfacer inmediatamente cualquier demanda, ya no queda tiempo para pensar en un amor duradero.
“Todos le pertenecen a todos” entonces la sexualidad se ve reducida al mero instinto y goce del mismo. Claramente podemos constatar como en la actualidad los medios de comunicación promueven una sexualidad liberal, el placer nos es servido en infinitas bandejas de todos los gustos y sabores, y no solo el placer carnal sino cualquier tipo de forma de placer que pueda alejarnos inmediatamente del dolor. A los grandes mandos del poder les conviene mantenernos en un estado de falso bienestar construyendo falsas necesidades y diversas formas de felicidad para que no nos cuestionemos sobre nada, para que los asuntos de relevancia sean reducidos a trivialidades.
“En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino”.
Somos coaccionados socialmente para caer presos del conformismo, como Alfas, Betas y Epsilones incapaces de cuestionar su situación actual, incapaces de pensar en otra forma de vida más que las que les ha sido otorgada.
Entonces ya no importa si nos sentimos deprimidos, la medicina se encargará de suministrarnos pastillas de felicidad para poder recuperar el ánimo, “un solo centímetro cúbico de soma cura diez sentimientos melancólicos”, pastillas para dormir para olvidarnos de las pesadillas que acechan nuestra existencia y el consumismo excesivo será promovido por cualquier tipo de medios posibles con tal de distraernos con cualquier cosa que nos aleje del pensamiento.
¿Para qué queremos la música clásica si tenemos música sintética? ¿Para que leer Shakespeare si leer plagio por Bucay es más fácil? Ya no importan la filosofía, la literatura, el arte…porque desde niños somos sugestionados a que las cosas importantes sean otras como conservar una juventud eterna, cómo desechar un viejo vestido por uno nuevo, cómo enterarnos del último chisme de la farándula.
Porque eso es lo que buscan: distraernos, desviar nuestro punto de atención hacia cuestiones irrelevantes para poder dominarnos, cerrar nuestras mentes reduciéndolas a un estado de pasividad nauseabunda.
Prefiero la condena de la soledad por sentirme diferente a formar parte de una maquinaria destructora de mentes, al fin y al cabo…siempre existirá una isla que nos acuñe a nosotros…“los locos”.
|Un Mundo Feliz| Aldous Huxley|
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