Tengo miedo de arruinar cada oportunidad que se me presenta, de buscarle el lado oscuro, de prepararme para el peor escenario. Quisiera poder disfrutar de lo que llega sin encontrar problemas que aún no han aparecido, creyendo que haciéndolo puedo evitarlos o encontrar una salida a tiempo. Y no la hay.
Nunca hay una serie de pasos que se puedan realizar, porque cada situación se vive con una intensidad distinta y cada problema termina siendo nuevo aunque hayamos vivido algo similar. Lo único que podemos controlar, que está en nuestro poder, es cerrar esa puerta abierta para evitarnos todo lo que traiga consigo. Dejándonos no más que tristeza y resignación.
Nunca hay una serie de pasos que se puedan realizar, porque cada situación se vive con una intensidad distinta y cada problema termina siendo nuevo aunque hayamos vivido algo similar. Lo único que podemos controlar, que está en nuestro poder, es cerrar esa puerta abierta para evitarnos todo lo que traiga consigo. Dejándonos no más que tristeza y resignación.
Por lo tanto, a correr el riesgo, a no dejar que el pasado se imponga ante el presente ni que la coraza que nos protege nos deje por siempre alejados. Es tan fácil arruinarnos la vida. Y al mismo tiempo tan sencillo de llenarla con cosas lindas. A veces es sólo una decisión, de llevarte por delante el miedo a perderlo todo o de coleccionar detalles que nos dejen una sonrisa reflejada en el espejo. Depende de nosotros. Como siempre lo fue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario