Y poco importa lo que pase ahí fuera, porque también es tiempo de amarse y soñar. En ocasiones el egoísmo de desoír la realidad del mundo nos alberga en un mundo propio, que se deshace en el instante en que abrimos la puerta.
Por eso quedate , en silencio, desoyendo lo que oímos todo el tiempo. Ya habrá tiempo de luchar incansables mientras otros se aman.
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