jueves, 3 de enero de 2013

Extraño

   Extraño mi libertad incondicional. Extraño salir una tarde y encontrarme con 3 amigos distintos en un mismo día. Extraño ir de acá para allá y que nadie pregunte. Extraño esa acampada, no tanto por el lugar, sino por la gente que me acompañaba siempre, por los rituales previos, por ir caminando, esperar a los otros en la puerta, bailar, conocer, volverse caminando con el sol en la cara y la sonrisa brillando.
    Extraño que sean las 6 de la mañana y estar plácidamente, terriblemente cansado pero tan feliz que no importa. Extraño que ella me trate bien (hoy). Extraño no tener que dar explicaciones por todo. Extraño caminar por la calle de noche, sin rumbo. Extraño terminar noches desayunando. Extraño las llamadas telefónicas diarias, de horas (sobre el mismo tema) y extraño sus cafés. Extraño a mi otra amiga la que está estudiando todo el día. Extraño eso que quisiera hacer.
   Extraño subir a una buseta en la noche, para ir o volver de algún lado (generalmente ir) donde nadie sabía que estabas. Te extraño. Extraño tener ganas de llorar por estupideces (cuando los motivos reales aparecen, uno llora y no tiene más ganas, simplemente llora).   
    Extraño juntarme con ellos o ellas cualquier noche en cualquier casa y sentir que no hay nada en el mundo que te afecte (sobre todo estas vacaciones). Extraño que mi mamá me sonría y esté genuinamente feliz por mí. Extraño tener ganas de tocar el bajo (porque voy a aprender a tocar el bajo) todo el día. Extraño las juntadas y salidas con toda esa gente que me hace bien. Extraño el secreto, el que nadie supiera nada. Extraño la inexistencia de miradas juzgadoras y de silencios incómodos. Extraño la confianza de mi mama.
     Extraño tomar café con leche con mi tía. Extraño tener ganas de hablar horas y horas con alguien, simplemente por hablar, por sonreír. Extraño tener ganas. Extraño la satisfacción de sentirme útil o de ayuda para alguien. Extraño. Mi vida.

No hay comentarios: