No sé si sueno convincente cuando digo que adoro los días lluviosos, pero la verdad es que me encantan (creo que es por esa extraña y maniática manera de siempre quererle llevar la contraria a la mayoría de la gente...si eso es… estoy casi seguro que si a la mayoría de las personas les gustara los días lluviosos yo los detestaría). Y hoy las gotas acompañan mi tarde/noche. Wilco una de esas bandas que traspasan la frontera de favoritas para convertirse en banda sonora del alma, suenan de fondo, mientras hago unos camarones con verduras para la comida No sé si es la música de fondo o es todo lo que pasa en mi cabeza pero me están oliendo delicioso, se ven crocantes; yo creo en que la comida sale mejor si uno le pone amor. Sin querer que esto suene muy cursi. O "que lindo Carlitos".
Supongo que es culpa de la lluvia. Que me anime y hoy cambie de ordenen las cosas de mi cuarto, acomode un poco mis libros. Hice unos trabajos de la u, y apenas termine con estos camarones me prometí terminar de leer la caída de Albert Camus que dicho sea de paso me ha puesto a pensar sobre cómo puede la realidad tener esa mezcla entre lo absurdo y lo cruel... se me ocurre que la lluvia viene a limpiar. A llevarse todo lo que nos opaca, nos encierra. El agua se lleva todo a su paso. Ansiedad, Dudas, miedo. El poder que tiene sobre mí a veces me asusta. No entiendo como hay personas que odian (espero que eso nunca cambie) los días grises. A mí me ponen “feliz”. Me gusta caminar y mojarme un poco. La lluvia me hace sentir más vivo.

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