Maravillosa novela me recomendó un amiga. A pesar de que yo ya la había visto en alguna que otra biblioteca y el título me había llamado mucho la atención, solo decidí prestarla luego de que ella me la recomendó en aquella clase.
El título sin dudas me llamó la atención por mencionar a un filósofo tan sorprendente como controvertido: Friedich Nietzsche.
No puedo negarlo, desde la primera vez que oí hablar de él, me surgieron unas intensas ganas de querer adentrarme en su filosofía. Y así fue como día a día trato de aprender cuánto más puedo sobre el…y sinceramente: no puedo dejar de maravillarme.
El libro es una novela, es ficticia, pero los acontecimientos que tienen lugar allí tranquilamente podrían haber sucedido en la realidad. Además, el autor parece ser sumamente informado sobre cada tema que narra en la novela.
Hoy, después de unas cuantas semanas desde que finalicé la lectura, decidí darle una hojeada para releer las frases y párrafos que había marcado en aquel entonces, y me detuve a pensar en la siguiente:
“Tengo períodos negros. ¿Quién no? Pero no me dominan. No forman parte de mi enfermedad, sino de mi ser. Podría decirse que tengo la valentía de padecerlos.”
Es una frase de Nietzsche de una conversación entre él y Breuer. Y me sentí identificado porque yo estoy en constante lucha contra mis “períodos negros”. ¿Me dominan? Es una pregunta que para mí situación no tiene respuesta, porque yo no sé realmente si mis depresiones y caídas me dominan o yo las domino a ellas. No sé si podría hablar de “dominación”, lo que si tengo en claro es que forman parte de mi ser. Siempre lo digo: soy luz y oscuridad. Y también creo que en la mayoría de nuestras veces nuestra mente se encuentra dominándonos más que nosotros a ella. Creo que más nos dominan nuestros sentimientos ¿a caso alguien puede controlarlos?... y si mis depresiones o períodos negros tienen que ver con mis delirios mentales y con mis sentimientos, creo que no tengo el poder de dominarlos. Pero si estoy completamente seguro de que forman parte de mí. Lamentablemente tiendo a pensar muy seguido de que yo no fuera yo mismo sin esta melancolía que me acompaña casi a diario, tiendo a pensar que yo no sería yo sin esta nostalgia, sin esta tristeza que me acompaña diariamente en uno o muchos momentos del día. ¿Será que ya me acostumbré a ella y no puedo despegarme? Será que ya intenté una y mil veces de infinitas maneras posibles alejarme de ella pero siempre vuleve a buscarme. Ojala algún día pueda hacer prevalecer mi luz a mi oscuridad, y afirmar que si bien los períodos negros forman parte de mi ser, no son los que en cantidad prevalecen sobre mis períodos luminosos… pero lo que sí tengo en claro, como dice la frase: es que tengo la valentía de padecerlos.
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