Querido y releído Nicolas, de usted sólo conozco un libro, de esos que caben en el bolsillo y que por lo pequeño se puede releer en cualquier lugar. O sea que es un libro que no hace alardes ni impresiona al que lo ve leer. Le hablo de su Kleine Geschichte der Ethik(Pequeña historia de la ética). O sea que el título hace relación con el tamaño del libro, pero no con su contenido. Supongo que los editores, creando una metáfora táctil y visual, quisieron dar a entender que en lo más pequeño está el inicio del comportamiento humano civilizado que, en términos de Hobbes y de Spinoza se reduce a dar seguridad al otro. Y no como una coraza de hierro que evita heridas sino en calidad de confiabilidad en las relaciones.
Este pequeño texto, que plantea los conceptos que ha elaborado el hombre para no agredirse, desde Buda hasta Ernst Bloch, no es un compuesto de frases sino de razones para vivir en términos de confianza y no de agresiones. Y esas razones comienzan con la historia y se desarrollan en la medida en que la política cuida verdaderamente del otro permitiéndole espacios de dignidad, o sea de reconocimiento a lo bueno que se hace y construye. Claro que este libro, en estos calores del trópico, sería algo subversivo ya que denunciaría lo que hacemos y la indignidad con la que se enfrenta al otro. En términos éticos, la discusión inteligente crece y las artimañas pudren.
No sé qué pasa, querido Nicolas Gfeller (conocido también como Niklaus Flüeler), para que en lugar de admitir destruyamos. Es como si la razón fuera, ahora, sí posmoderna: sin razón, lo que nos queda es un estado primitivo en el que ya ni los mandamientos que le dieron a Noé funcionan. Terrible.
| Por |José Guillermo Ánjel R. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario